domingo, 18 de mayo de 2014

EUROPA HUÉRFANA DE LIDERAZGO

“Aquellos impedimentos –la fraternidad de los socialistas, las finanzas, el comercio y otros factores económicos-, de los que se había dicho que harían completamente imposible una guerra, no funcionaron tal como se había confiado cuando llegó el momento de la verdad. El espíritu nacionalista los barrió”. Estas palabras pertenecen al libro de Barbara Tuchman Los cañones de agosto con el que ganó el prestigioso premio Pulitzer, uno de los libros imprescindibles para comprender la Europa de 1914 y la Primera Guerra Mundial.

            Cien años nos separan de aquellos acontecimientos, pero los europeos parecemos no haber aprendido la lección. El plomo que barre vidas a diario ya no es el de las balas disparadas desde las trincheras, sino una crisis económica brutal que está sumiendo en el dolor y la desesperanza a millones de ciudadanas y ciudadanos de una Europa que se creía segura y próspera de por siglos. Han conseguido que olvidemos que la crisis económica tuvo su origen en un engaño financiero al otro lado del Atlántico que explosionó con la quiebra de Lehman Brothers. Las fichas de dominó de la banca fueron cayendo vertiginosamente en unas finanzas hiperglobalizadas y altamente desreguladas.

            Los gobiernos se vieron obligados a intervenir, a endeudarse para hacer frente al destrozo originado por el sector financiero. La burbuja de deuda privada que hizo ricos a unos pocos, estalló de repente en nuestras caras generando una deuda pública inasumible en el intento de mitigar los daños sobre la ciudadanía. Europa se la jugó en mayo de 2010 con la crisis de la deuda griega. Pudo elegir entre una respuesta contundente, solidaria e inequívoca, que generase confianza y respeto ante los mercados financieros, y un sálvese quien pueda, en el que cada país quedase abandonado a su suerte para resolver la papeleta.
            Desgraciadamente se impuso esta última opción, caímos en la trampa nacional de pensar que en una economía altamente globalizada, con una moneda común y un Banco Central que limitan la soberanía de los gobiernos sobre su política económica, era posible dar respuesta al problema de la crisis país a país. Y lo hicimos dividiendo y enfrentando, países ricos frente a países pobres, el norte liderado por Alemania y el sur con su estigma de manirrotos en los tiempos de la abundancia.

            Europa hoy más que nunca no es una opción, es una oportunidad y diría que una necesidad para afrontar los problemas del presente y participar en el diseño del mundo del futuro a escala global. Como señala Dani Rodrik en su libro La paradoja de la globalización, la amenaza para la democracia en una economía hiperglobalizada es no contar con instituciones transnacionales que regulen las finanzas y el comercio, garantizando la libre competencia, los derechos ciudadanos y la cohesión social. La Unión Europea es el espacio propicio para avanzar en este camino, es el modelo pactado entre el liberalismo social y la socialdemocracia para desarrollar una economía social de mercado y que ahora se está quebrando bajo el mantra de una pretendida austeridad asesina. Sin salarios dignos, sin protección social, sin capacidad económica para consumir lo que se produce por parte de una amplia base ciudadana, no es viable una economía de mercado basada en el libre intercambio de bienes y servicios.

            Es necesario repensar el Estado de bienestar, hacerlo viable por la vía de una mejor gestión de las políticas públicas que lo hacen posible y mediante una fiscalidad justa que asegure su financiación. Thomas Piketty ha puesto el dedo en la llaga, es necesaria una fiscalidad transnacional dado que los capitales circulan sin trabas más allá de las fronteras estatales. La economía productiva y la financiera generan riqueza suficiente para sostener servicios públicos esenciales como la educación, la sanidad y la atención a la dependencia, pero esta riqueza se escapa por las costuras de las legislaciones tributarias nacionales.

            Es tiempo de otra política en Europa, reforzando el papel democrático del Parlamento y la Comisión que deben representar el interés general de ciudadanas y ciudadanos de la Unión, mutualizando la deuda pública para que la prima de riesgo no beneficie a unos y perjudique a otros, poniendo en marcha un plan de estímulo de la economía con un único objetivo, crear empleo para ofrecer un futuro a tanta gente que se nos está quedando en la cuneta. Es tiempo de elegir un liderazgo para esta Europa huérfana. Yo propongo un nombre, el candidato de los socialistas europeos a presidir la Comisión Martin Shulz.

Publicado en La Opinión de Málaga el 18 de mayo de 2014.

jueves, 3 de abril de 2014

¿JUICIOS JUSTOS?

         Benigno conduce habitualmente una ambulancia. Sus muchos años de experiencia hacen que se desenvuelva bien en situaciones donde su pericia para conducir a gran velocidad excepcionando las normas de tráfico logra salvar vidas a diario. Un día queda para comer con unos compañeros de trabajo porque uno de ellos, veterano de las urgencias sanitarias como él, se jubila y le hacen un fraternal homenaje. La sobremesa se alarga y cuando se percata de que tenía que recoger a su hija de tres años de la guardería es demasiado tarde para llegar a tiempo. Demasiado tarde salvo que use la ambulancia con la sirena de emergencia, piensa de repente dudando si hacerlo o no. Agobiado por la imagen de la niña llorando al retrasarse en recogerla, decide arriesgarse y coge la ambulancia de trabajo. En su trayecto intenta llamar por el móvil para avisar que está en camino, llega a un semáforo en rojo y se lo salta sin percatarse de que un coche pasa en ese momento. El resultado de su imprudente acción es la muerte por accidente de tráfico de una madre con dos niños al colisionar con la ambulancia.

             La juez instructora tras tomarle declaración, acuerda su ingreso en prisión provisional, tomando nota de que el hecho de no observar la obligación de detenerse ante el semáforo en rojo, se debió a la norma de tráfico que establece que en una emergencia podía actuar de ese modo. Acuerda inmediatamente imputar al ministro que promovió la ley que permite a las ambulancias saltarse un semáforo, igualmente hizo con los diputados y senadores que aprobaron dicha ley, así como con el alcalde y el concejal de tráfico del municipio por no perseguir estas peligrosas conductas que venían dándose desde hacía tiempo. ¿A que parece un disparate? ¿A que piensan que lo oportuno sería perseguir y castigar el mal uso de una norma legal prevista para un buen fin, como es salvar vidas humanas que dependen de que el médico llegue lo más rápido posible?

           Pues algo parecido está ocurriendo con la manera de proceder en la investigación del caso de los falsos EREs. En lugar de apremiar la instrucción y castigar a quienes abusaron de un sistema legalmente previsto, apropiándose de un dinero público para atender a desempleados usándolo en su propio beneficio, se despliega una enorme cantidad de energía procesal en intentar demostrar la fabulosa existencia de una trama política para favorecer una actividad delictiva. El riesgo serio que se corre en este asunto, es que los que se llevaron el dinero se vayan de rositas por la dilación en la instrucción, por la prescripción de los delitos que se les imputan tal como ha puesto en aviso en más de una ocasión la Fiscalía anticorrupción.

           Las transferencias de financiación son mecanismos previstos en nuestra legislación presupuestaria, aprobados en las leyes de presupuestos y empleados por todas las administraciones públicas. Tan legales son que se han usado con regularidad, por poner un ejemplo, en el cumplimiento de los compromisos de la Junta con las orquestas andaluzas como la Filarmónica de Málaga. Cuando recientemente se cambió el sistema a la subvención nominativa, los alcaldes populares de ciudades afectadas y parlamentarios andaluces del mismo partido, pidieron que se reconsiderase la decisión, puesto que el nuevo modelo hacía más farragosa la gestión y ponía en riesgo el buen funcionamiento de las orquestas. En el consorcio de la Filarmónica de Málaga, institución pública participada al cincuenta por ciento por Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Málaga, las cuentas anuales y el gasto que comporta su funcionamiento vienen siendo fiscalizadas por un interventor de la Administración andaluza. Este ejemplo, como otros muchos similares, vienen a demostrar que el sistema es legal, tiene como finalidad ganar agilidad en la gestión y está sometido a controles públicos.

          En las transferencias de financiación frente al sistema de subvenciones se trata de elegir entre el control previo del gasto, con un procedimiento más garantista y por tanto más lento en su tramitación, y el control posterior, que facilita la rapidez y agilidad en la toma de decisiones. Ambas alternativas son legales y posibles, del buen o mal uso deberán responder quienes gestionan cada decisión administrativa de ejecución del dinero presupuestado. Perseguir a los que hicieron las leyes y a servidoras públicas honestas como Magdalena Álvarez, por elaborar los presupuestos pensando en atender urgentemente las necesidades de trabajadores de empresas en situaciones difíciles, en lugar de centrar el esfuerzo en quienes abusaron del sistema para llevarse el dinero, puede parecer dicho sea con todo respeto, errar el tiro. Juzguen ustedes mismos, con justicia, rigor y serenidad.

Publicado en La Opinión de Málaga el 3 de abril de 2014.

martes, 25 de febrero de 2014

CULTURENSES

            En La audacia de la esperanza, donde Barack Obama desarrolla el programa político que le llevaría a la presidencia de Estados Unidos, escribía sobre como muchos de los males que nos aquejan proceden de una quiebra cultural que no puede curarse sólo con dinero y que nuestros valores son al menos tan importantes como nuestro Producto Interior Bruto. Un concepto integral de la cultura que supone entenderla como motor del cambio social, donde la vanguardia del pensamiento y la creación artística alumbran ideas de futuro.

            El analista político y periodista Andrés Ortega, en su recientemente publicado libro Recomponer la democracia recuerda las reflexiones de Ortega y Gasset en torno a las épocas críticas de la historia, en las que se hace necesaria la transformación del sistema político, el alumbramiento de una nueva política, de una renovada actitud histórica que libere las energías creativas existentes para actuar conforme a usos nuevos que dejen atrás viejos abusos.

            La cultura es determinante para promover la capacidad de reflexión crítica y la relación de las personas con su entorno social. El hombre y la mujer libres como sujetos de la vida política de la comunidad. Una de las cuestiones que han facilitado la permeabilidad de los valores individualistas neoconservadores, tiene su origen en la consideración de las personas como consumidores pasivos de productos culturales, en lugar de tratarlas como ciudadanas y ciudadanos actores de su tiempo, protagonistas de la actividad cultural en su entorno más próximo. En las ciudades la cultura tiene un enorme potencial para convertir las aglomeraciones urbanas en verdaderas polis, en comunidades de convivencia cívica protagonizadas por una ciudadanía activa cultralmente.

            La naturaleza humana es fundamentalmente cultural. Somos seres que vivimos en un complejo de relaciones sociales, que nos desarrollamos en un devenir histórico interconectados mediante el lenguaje, la palabra, la comunicación en todas sus expresiones simbólicas y artísticas. El diálogo cultural impulsado por intelectuales y creadores, genera oleadas de pensamiento y sentimientos que conmueven las conciencias de la gente. Van surgiendo nuevos consensos colectivos a través de la socialización de saberes e ideas nuevas, superando las adquiridas hasta el momento con la extensión de la conciencia crítica ante la realidad social, política y económica.

            Una política cultural progresista tiene que diferenciarse de la visión conservadora de lo cultural haciendo bandera de su defensa como derecho. Para ello es necesario separar, redefinir, articular dos realidades conectadas pero diferenciadas. Por una parte el derecho de la ciudadanía a acceder activamente a la cultura y la defensa de la industria cultural como factor de progreso económico y creación de empleo de calidad.

            Una de las mayores amenazas de los recortes financieros en el ámbito de las políticas culturales que estamos sufriendo, está en la disminución dramática de la diversidad cultural y por consiguiente de la calidad de nuestra democracia. Una enorme multitud de ideas y proyectos de varias generaciones están en riesgo de perderse sin remedio, con un considerable daño irreparable en los terrenos creativo y económico. Atender la cultura como si fuese una mercancía más dentro del tráfico económico sometido exclusivamente al mercado, contribuye a la banalización de la misma al considerarla un producto más de la sociedad de consumo. Se está extendiendo peligrosamente una visión que la iguala a entretenimiento y ocio prescindibles en tiempos de escasez, que no merecen ayuda pública en tiempos de ajustes presupuestarios.

            A esta triste realidad tenemos que añadir el maltrato nada inteligente desde el punto de vista económico de la subida del IVA en un 162%. Este castigo está destruyendo un sector de actividad no deslocalizable sin haber servido para aumentar la recaudación para la Hacienda Pública. Una medida que no consigue aumentar los ingresos y que hace daño a un sector de la economía española destruyendo más empleo, sólo puede significar dos cosas, o Rajoy preside un Gobierno de incompetentes o actúa por motivaciones ideológicas para castigar a ese nido de progres, a los de la ceja amigos de Zapatero. Aunque visto lo que estamos viendo en el ecuador de su legislatura pienso que se trata de las dos cosas a un tiempo.

            Mientras mantengamos vivo el fuego del inconformismo, de la reflexión crítica ante la realidad de nuestro tiempo. Mientras la expresión de las artes y las letras, con las formas, la palabra y el gesto, alumbren el camino desde lo posible para alcanzar lo soñado. Mientras seamos capaces de construir entornos de convivencia cívica en los que la ciudadanía viva activamente la cultura como motor de cambio, habrá esperanza para nuestro futuro. Un futuro de ciudades habitadas por ciudadanas y ciudadanos libres, iguales y fraternos. Culturenses.

Publicado en La Opinión de Málaga el 25 de febrero de 2014.

lunes, 20 de enero de 2014

UN ABISMO DE CULTURA DEMOCRÁTICA

                   No tomar decisiones es la peor manera de decidir de un gobernante. Aconsejaba Maquiavelo en El Príncipe no permitir jamás que continúe un problema para evitar un conflicto, porque lejos de evitarlo, lo que se suele conseguir es retrasarlo en una posición de desventaja para lograr una solución airosa. Es la marca de la casa del presidente Rajoy, su quietismo ante los problemas, como si pensase que si no se habla de ellos desaparecerán disipándose espontáneamente. La realidad es bien distinta de su pretensión, le crecen como setas.

            La cuestión de Cataluña es un vivo ejemplo de esta actitud entre temeraria e irresponsable. Nos encontramos ante un conflicto de nacionalismos. Por una parte un rancio nacionalismo español recentralizador, el de la derecha heredera de Alianza Popular, que con el pretexto de la crisis económica quiere desmontar el Estado autonómico que tuvieron que asumir muy a su pesar con la democracia. Por otra el nacionalismo secesionista, que saca el espantajo de la cuestión nacional y los agravios de España, para enmascarar su incapacidad de resolver los problemas de la sociedad catalana. Un choque de trenes entre dos derechas, la española y la catalana.

            Se plantea la cuestión del hipotético derecho a decidir de los ciudadanos de Cataluña, olvidando deliberadamente que las catalanas y los catalanes ya decidieron, junto con las españolas y los españoles en el marco constitucional de la reforma de su Estatuto de Autonomía. Fue aprobada la propuesta de reforma del Estatuto de Cataluña en la sede de la soberanía de la ciudadanía catalana, en su Parlament. Posteriormente se tramitó como Ley Orgánica el texto propuesto, aprobándose definitivamente en la sede de la soberanía nacional de España, el Congreso de los Diputados. Y finalmente se ratificó mediante referendum popular de catalanas y catalanes. El problema político surge con posterioridad, cuando la sentencia del Tribunal Constitucional declara inconstitucinal buena parte de su contenido. Se genera un choque entre la legitimidad democrática del proceso de aprobación del Estatut y la decisión posterior de un órgano formado por jueces. No olvidemos que los Estatutos de Autonomía forman parte de lo que en la propia doctrina del Tribunal Constitucional se denomina el bloque de la constitucionalidad. La cuestión no se resuelve fácilmente, y la pregunta es si ¿cabe establecer límites jurídicos al poder constituyente expresado por las instancias políticas donde reside la expresión de la soberanía popular?

            Llegados a este punto, tensada la cuerda por ambas partes hasta el riesgo de romper los nudos que nos unen, lo responsable es hacer un esfuerzo por restablecer el diálogo para encontrar los consensos que nos permitan encontrar un nuevo marco de convivencia estable y satisfactorio para la gran mayoría de las ciudadanías española y catalana. La denominada tercera vía, la senda del federalismo como modo de organizar el reparto territorial del poder político, gana fuerza día a día y a mi entender es la más esperanzadora para construir juntos una España unida en su diversidad. El libro del profesor José Antonio Pérez Tapias, cuya lectura recomiendo, Invitación al federalismo, formula una propuesta para reconocer el carácter plurinacional de nuestro país. Nos recuerda que en los debates surgidos durante la II República, Ortega y Gasset defendió su famosa teoría de la conllevancia, la necesidad de los españoles de entenderse con los catalanes y de los catalanes de entenderse con los demás españoles.

            No debemos tener miedo a la reforma constitucional. Las constituciones son organismos vivos, tan vivos como la comunidad política cuya convivencia tienen que regular. La vida exige la renovación periódica de sus células, lo contrario es la petrificación de las normas políticas, la pérdida de adecuación a las necesidades de su tiempo, lo más parecido a un organismo inerte incapaz de cumplir con su finalidad. Un proceso constituyente para un auténtico Estado federal, social y colaborativo, en el que se cierre definitivamente el modelo de distribución de competencias, en el que se profundice en la autonomía local, en el que se resuelva la cuestión de la financiación de las Autonomías. Todo ello sin olvidar que la forma federal de organizar el poder político, como afirmaba James Madison, no es una mera cuestión administrativa, sino un elemento más de la división de poderes que sirve a los derechos del pueblo, en este caso la división del poder territorial.

En este como en otros asuntos hace falta un nuevo liderazgo. Un liderazgo español y catalán que por la vía del diálogo tienda puentes para alcanzar acuerdos de futuro. Acuerdos de convivencia democrática que den respuesta a los desafíos de nuestro tiempo, que nos unan respetando la diversidad en el marco de una Europa más democrática. Puede sorprender la diferencia de actitud ante los problemas territoriales de sus países de dos líderes de derechas. Mientras el líder conservador británico Cameron les dice a los escoceses, queremos que decidáis seguir con nosotros, el lider de la derecha española Rajoy les dice a los catalanes que no tiene nada de que hablar. Claro que, a ambos los separa un abismo de cultura democrática.

Publicado en La Opinión de Málaga el 20 de enero de 2014.

lunes, 18 de noviembre de 2013

LIBERTAD ES NOMBRE DE MUJER

      He seguido con interés la campaña de Michelle Bachelet por la presidencia de Chile. El lema es Súmate al Chile de todos, que expresa una llamada inclusiva a la participación política de la ciudadanía. El programa está escrito en lenguaje de género, para chilenos y chilenas, con el propósito de abordar la desigualdad para ser capaces de mirar al futuro del país con confianza. Dedica un capítulo especial a la equidad de género, como eje transversal para lograr una sociedad de ciudadanos y ciudadanas verdaderamente iguales, igualmente libres.
    La lucha del feminismo por la igualdad de la mujer es la lucha por la libertad con mayúsculas, es la lucha por la emancipación de la humanidad que está presente en el ideario del socialismo desde sus orígenes. Tiene mucha razón Zapatero cuando afirma que no se puede ser socialista sin ser también feminista. La dominación del hombre sobre la mujer tiene su origen en una expresión más de la desigualdad de la sociedad capitalista, de las clases sociales donde los individuos tienen repartidas sus actividades productivas, considerando que el papel de la mujer es el hogar, el cuidado de los hijos y de los mayores.
     El socialismo democrático sitúa la libertad en el centro de su ideario. La política debe perseguir la construcción de una sociedad donde las leyes garanticen la no dominación de ningún ser humano sobre otro. Es el republicanismo cívico de Phillp Pettit que se extiende tanto al ámbito público como al privado. En el espacio público son necesarias instituciones democráticas que moderen el poder de los gobernantes, como la limitación de mandatos, la separación de poderes y el sometimiento a la Ley. En el espacio privado debemos legislar para erradicar uno de las mayores amenazas de la libertad, la caída en el infortunio quedando a merced de la necesidad. El Estado social es un escudo que nos protege contra la adversidad, garantizando a la ciudadanía el cuidado de su salud, la protección social ante el desempleo, sin temor a tenerse que humillar ante nadie para sobrevivir.
Por eso no es casual que las mujeres de la clase trabajadora, las mujeres socialistas, tengan un especial compromiso con la igualdad en las políticas públicas. Ellas han experimentado la opresión en su doble condición de mujeres y de trabajadoras, en una sociedad que reparte injustamente el poder y que necesita una profunda transformación para remover desde su raíz los obstáculos que impiden la igual libertad de todas y de todos.
      En la reciente Conferencia Política del PSOE las mujeres y hombres socialistas, hemos renovado el discurso y las propuestas para la sociedad, la política y la economía para el nuevo tiempo que tenemos que construir si queremos encarar el futuro con esperanza. El documento definitivo dedica un capítulo a las políticas para la igualdad. La equivocada e injusta política económica del gobierno del PP golpea especialmente a las mujeres. El 40% de las familias monoparentales están por debajo del umbral de pobreza, y una gran mayoría de estas familias tienen como responsable principal a mujeres. Los recortes en atención a la dependencia afectan en su inmensa mayoría a mujeres, que son el 67% de las personas beneficiarias y el 94% de las cuidadoras.
       Tenemos el reto de firmar un nuevo contrato social, que garantice la igualdad salarial entre hombres y mujeres, que reparta mejor las tareas de un modo igualitario en el ámbito de la conciliación de la vida laboral y familiar, que exija el acceso paritario de las mujeres a las responsabilidades directivas en las empresas. Una sociedad donde la condena a la lacra del terrorismo machista sea rotunda, de tolerancia cero con los que practican o minusvaloran esta violencia inaceptable, de apoyo decidido a sus víctimas. Un cambio de valores en el que los hombres debemos implicarnos activamente, porque también es necesaria una nueva masculinidad comprometida con la causa feminista, con los valores igualitarios de la no dominación de nadie sobre nadie. La asignatura de Educación para la Ciudadanía debe volver a nuestra escuela para promover un comportamiento cívico coherente con estos principios propios de una sociedad sana.

       Una agenda pública de profundas reformas nos convoca, porque la crisis es más profunda que la recesión económica. Solamente encontraremos las respuestas adecuadas para afrontar el futuro con confianza, seguridad y esperanza cambiando las preguntas, poniendo en cuestión el sistema de valores con el que nos hemos manejado hasta hoy en la sociedad, la política y la economía. Las mujeres son las más cualificadas valedoras de este necesario y profundo proceso de cambio. Mujeres preparadas, con experiencia, con alma y corazón progresistas, que saben lo que es la desigualdad porque la han experimentado doblemente en sus propias carnes, sensibles ante la injusticia porque les conmueve y rebeldes para superarla porque les indigna. Mujeres como Michelle Bachelet, Susana Díaz y Carmen Chacón.

Publicado en La Opinión de Málaga el 18 de noviembre de 2013.

lunes, 9 de septiembre de 2013

UN RELATO ALTERNATIVO DE LA CRISIS

            Escuchaba decir a Alfonso Guerra que la manera honesta de hacer juicios valorativos sobre hechos históricos es hacerlo con relación a la información que se tenía en el momento. Hacer reflexiones sobre lo que se tenía que haber hecho en el pasado desde la posición ventajosa del conocimiento de lo que sucedió después es tramposo. Juzgar cómo el gobierno socialista de Zapatero se comportó en la evolución de la crisis, su capacidad de previsión, las medidas adoptadas, los ajustes de mayo de 2010, se ha convertido en un ejercicio de linchamiento injusto y a menudo erróneamente fundamentado.

            Es necesaria una narración de los hechos rigurosa que recomponga con veracidad el papel de los socialistas ante la crisis económica, explicando el sentido de las decisiones tomadas y los efectos que tuvieron en la economía, al tiempo que hacer examen crítico de lo que no se hizo bien, para ver el camino que queda por recorrer para salir de ésta.

            El primer reproche que se hace es que no supo ver venir la crisis, que hasta se negó su propia existencia. Vayamos a los datos de previsión de crecimiento para 2009 que se manejaban en 2008. El Servicio de Estudios del BBVA pronosticaba una contracción de entre el 0´1 y el 1´5% del PIB; la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) hacía una previsión de contracción del 0´9%; el FMI auguraba una contracción del 0´7%. Con todos estos datos, que en 2008 manejaban reputados centros de estudios sobre la realidad económica, cualquier observador objetivo extraería la conclusión de que estábamos ante una desaceleración del crecimiento, incluso un aterrizaje suave de las burbujas financiera e inmobiliaria.

El término desaceleración comenzó a emplearse por la administración norteamericana y era el generalmente extendido entre expertos por aquel tiempo. La realidad de lo que luego pasó en 2009 estaba muy lejos de los pronósticos de estos expertos y sus carísimos gabinetes de estudios. Entramos en una profunda recesión con un desplome de nuestra economía del -3´7% del PIB. Efectivamente, no era una desaceleración, sino una profunda crisis económica, una recesión que afectaba a todas las economías de nuestro entorno y que nadie vio venir en su momento, por mucho que nos quieran contar algunos ahora.

¿Qué hicimos para afrontar la recesión? En la cumbre Washington del G20 se adoptó el acuerdo unánime de aprobar un enorme paquete de medidas fiscales de estímulo de la economía para luchar contra la recesión. En este contexto se pone en marcha un ambicioso plan de inversiones públicas con 8.000 millones de euros en 2009 y otros 5.000 en 2010. Fueron los conocidos como Planes E o Planes Zapatero. El resultado en términos de crecimiento del PIB fue que de un resultado negativo del -3´7% en 2009, la economía española pasó a frenar esa tendencia con un -0´3% en 2010 y un leve ascenso del 0´4% en 2011. Se había conseguido frenar la recesión y cambiar la tendencia. Tras esta herencia socialista, la política de austeridad a ultranza y recortes masivos del gasto público del gobierno de Rajoy, nos ha llevado de nuevo en 2012 a la recesión con un crecimiento negativo de -1´4%.

En mayo de 2010 tras la crisis de la deuda griega se decide por parte de la Unión Europea un paquete de ajuste fiscal muy duro. El gobierno socialista se enfrenta a uno de los momentos más difíciles de la legislatura. Zapatero presenta en el Congreso un conjunto de medidas de reducción del gasto público por un importe de 15.000 millones de euros a lo largo de dos años. Pero el ajuste obligado por las instituciones europeas a todos los países del euro, se lleva a cabo sin recortes en sanidad ni en educación, congelando temporalmente las pensiones y reduciendo en dependencia solamente sobre los pagos de atrasos. Preservando los pilares básicos del Estado de bienestar, se cierra 2010 con un déficit público medio punto inferior al objetivo previsto. Rajoy con su tijera destructora de políticas sociales es incapaz de cumplir sus compromisos.

Lo que no hicimos los socialistas desde el Gobierno fue presentar propuestas alternativas en Bruselas, trabajar para establecer una coalición con otros países y grupos políticos para resistir a las políticas que la Alemania de Merkel pretendían imponer desde las instituciones europeas, promover reformas fiscales para exigir más a los más ricos, cambiar el modelo económico para avanzar por la senda de la productividad basada en la innovación y el conocimiento. Estas son las tareas que deben marcar nuestra agenda en lo sucesivo, con la conciencia firme de que lo que hicimos estando en el Gobierno fue con el propósito de evitar un durísimo rescate y el consiguiente sufrimiento para la mayoría de nuestros conciudadanos, con el menor coste social posible.

Publicado en La Opinión de Málaga el 9 de septiembre de 2013.

domingo, 21 de julio de 2013

RAJOY TIENE UN PLAN

Vivimos una situación de emergencia nacional en la que son muchas las voces que llaman a alcanzar un gran acuerdo de Estado. El drama humano de los 6.200.000 parados, las miles de familias desahuciadas cada año, empujadas a la pobreza y la exclusión social, interpelan a nuestra conciencia colectiva como sociedad para que salgamos adelante con dignidad, solidariamente, protegiendo a los más vulnerables y sentando sólidas bases para recuperar la senda del crecimiento y el empleo.

            No hace mucho el presidente del Gobierno convocó a los representantes sindicales y de la patronal para hablar de la situación económica de España. Sobre el recuerdo de todos perdura la memoria del acuerdo como instrumento útil en la historia de nuestra democracia para afrontar momentos difíciles. Los Pactos de la Moncloa son una evidencia de que sí se puede llegar a acuerdos desde la discrepancia y el conflicto de intereses, mediante el diálogo y la concesión mútua para alcanzar un gran pacto nacional sobre nuestra economía. Pero las palabras del presidente al término del encuentro cayeron como un jarro de agua fría sobre las esperanzas de la ciudadanía. “El Gobierno tiene un rumbo fijado y sabe lo que hay que hacer”. Rajoy tiene un plan y no tiene la menor intención de apartarse de él.

            Y hay que reconocer que su proceder está siendo metódico y contundente. Rajoy tiene un plan para la sanidad, que pasa por degradar la calidad de nuestro sistema sanitario público como modelo de gestión universal, de calidad y a costes por ciudadano más que razonables, para dejar en manos privadas nuestra salud generando grandes beneficios para las empresas donde acaban siendo fichados los muñidores de las privatizaciones. Rajoy tiene un plan para la educación, que pasa por cumplir los compromisos con una jerarquía episcopal ultraconservadora, que anhela tiempos en los que la Iglesia tenía el monopolio del adoctrinamiento ideológico en la escuela pública, que pasa por volver a la enseñanza preconstitucional de reválidas, exclusión clasista y segregación por sexos. Rajoy tiene un plan para las relaciones laborales, que consiste en eliminar la negociación colectiva y la capacidad de los trabajadores de defender sus derechos laborales con la fuerza de la acción sindical en los centros de trabajo. Rajoy tiene un plan para las mujeres, que pasa por que no puedan decidir libremente sobre su maternidad, siendo tuteladas por otros que decidan por ellas al interrumpir su embarazo, que las obliga a tener hijos con graves problemas de por vida en contra de su voluntad, mientras les quita las ayudas para atender a la dependencia.

            Compatriotas, reconozcamos que Rajoy tiene un plan, pero no es un plan contra la crisis. Es un plan que pretende aprovechar la coartada de la crisis para romper los consensos constitucionales de la transición. La derecha que nos gobierna no es heredera centrista de la UCD de los Abril Martorell y Herrero de Miñón. Su herencia entronca con la Alianza Popular que aglutinaba a los dinosaurios del franquismo y que nunca estuvo satisfecha con la Constitución de 1978. Consideran que las ansias de libertad y democracia fortalecieron a la izquierda, por lo que se fue demasiado lejos haciendo concesiones y ahora es el momento oportuno de poner de nuevo las cosas en su sitio.

            Escuchaba hace poco en la radio el testimonio de un veterano médico. Era uno de los 700 que el puente del 2 de mayo recibió una carta de una crueldad increíble, aséptica, sin una sola frase de agradecimiento por la entrega profesional de 40 años, una carta en la que se le comunicaba la jubilación forzosa por parte de la Comunidad de Madrid. Se confesaba votante del PP e ideológicamente de derechas, y decía algo que me conmocionó, no por ser algo sabido sino por quién lo decía, “no se engañen ustedes, en Madrid no gobierna la derecha, gobierna la peor ultraderecha de España”.

            Este es el drama de nuestro tiempo político. Tenemos en el gobierno a un partido de derechas, secuestrado por la ultraderecha más reaccionaria, que concurrió a las elecciones con un mensaje sencillo y directo, un mensaje que caló en muchas y muchos ciudadanos de buena fe. Sabemos lo que hay que hacer para salir de la crisis, es necesario un cambio de gobierno para generar confianza, la economía mejorará enseguida y crearemos empleo pronto. Pero el despertar de la resaca tras el 20N de 2011 ha sido muy duro. De los compromisos electorales nada de nada, la agenda oculta del Gobierno marcada por la FAES de Aznar se ha puesto en marcha. Desmantelamiento del Estado social constitucional que tanto esfuerzo colectivo nos ha costado construir y retroceso en las libertades ciudadanas a golpe de autoritarismo y miedo a que todo se pueda poner peor.

            Cuánto se echa de menos en España una derecha social liberal o democristiana con sensibilidad social, que escuche atentamente la palabra evangélica del Papa Francisco, cuando dice que “la adoración del antiguo cordero de oro ha encontrado una nueva y despiadada imagen de la superstición en el dinero y en la dictadura de la economía sin rostro ni objetivo realmente humano”. Ese es el plan que necesitamos para España, un plan para hacer de la economía un instrumento al servicio de las personas, un plan contra la pobreza, la exclusión social y el abandono de los más débiles en esta despiadada crisis.